La televisión española encuentra ideas en la literatura. No olvidemos esa fuente literaria tan beneficiosa para el pueblo y la sociedad en su conjunto.
Cuando nos sentimos atosigados por las estadísticas y las medias verdades, los robos molestos de lo cotidiano, las piscinas públicas o privadas rebosan para lograr quienes buscan algo de frescura , el cine de barrio como con su Manolo Escobar, sus coplas de amor, el cura a la usanza antigua quiere ser gracioso, al fin durante la proyección del bodrio, lo que se dice un cura de los de antes quitando pecados para ganar el cielo también personas sensibles no deformadas se preguntan con sorna ¿Cultura para qué hacia donde nos llevan? ¿Qué hacer con el siglo XX y su caudal cultural? Quién sabe si a los defensores que estamos por la cultura nos arrinconan en un escuálido bosque donde memoricemos un libro cada uno antes de que nos lo de el Fahrenheit.
De aquí que sea bien recibida la noticia que destacados novelistas contemporáneos. La televisión española encuentra ideas en la literatura. Novelas de Almudena Grandes, Eduardo Mendoza y Carmen Laforet están en proceso de convertirse en series, autores como Ríos San Martín e Iñaki Domínguez son otros escritores cuyas obras están en vías de transformarse en series, que pueden molestar a los seguidores de Joseph Goebbls macabro personaje también personaje durante el fascismo alemán mandaba matar (En la Alemania que viene no hay lugar para mis hijos. Prefiere suicidarse toda la familia. Fanatismo sangrante).
Este proyecto es a algo que ayuda y anima contra la mediocridad y el desatino de las almas descarriadas, pensado que el odio vuela sobre nuestras cabezas con piel de cordero, pero son picaduras cuervo. Mientras el PSOE duerme la siesta con la mayor indiferencia de “Cultura para qué”.

Inolvidable la Matilde Conesa.

Esta resultar nuestra actitud crítica y defensora ante una literatura manipulada por el conservadurismo y su vuelo adormecedor, de ese “voxserío galopante cargado de miserias políticas en las que puedan caer los su conservadurismo, aburridos y desorientados.